sábado, 17 de enero de 2009

lo que duran las cosas que no duran

tengo una carta que nunca guardo porque siempre que la escribo la termino de empezar.
tengo diez amigos que se me caducaron cuando ellos eran ya viejos, yo andaba empezando a andar.
tengo una moneda que no es redonda, mucho dinero con el que no me venden nada y alguna propiedad que no puedo declarar.
tengo una sombra que me atrae todo el sol, el sol me broncea pero no me quema, la piel me arde pero no me quema.
tengo una cosa y dos que no puedo contar aquí, por falta de espacio no es, tampoco es que me guste mentir.
tengo una posdata que está al comienzo de un texto por leer, tengo un buen saludo para los que, calculo, nunca me encontraré.

viernes, 16 de enero de 2009

te lo cuento sólo a ti, a los 27.

(...) Es por tanto, la edad del rock, 27.

Lo de Hendrix fue un suceso desafortunado. No sabremos jamás a que se dedicaría ahora. Tal vez se hubiera aburrido de la guitarrita y cultivaría remolacha en Nuevo México. Muy posiblemente no. Apuesto por una ralentización, por un deseo de parar el ritmo y acercarse tal vez más al blues, a los ritmos caribeños desde una visión muy particular. A investigar en los aspectos vocales, a preguntar a grandes voces por donde hacer tal o cual....

Lo mismo, quién sabe, habría terminado compitiendo en el Rally París-Dakar en la categoría de camiones y se habria quedado atrapado en una duna...

miércoles, 14 de enero de 2009

(...) Un secreto a los 27 (...)

(...) Estamos hablando de un guitarrista que pudo revolucionar lo que vendría después, la música que RStones llevarían a cabo en las siguientes décadas. Lo cierto es que muy probablemente con él en sus filas nunca habrían llegado a donde están ahora (...)

(...) Brian Jones asediado por su mente fue fiel a sus conceptos y abandonó la banda debido a diferencias fieles a la música, no fue la típica separación sentimental (o Asentimental) del rock and roll. Lastimosamente fue uno más de la generación de los 27, tras Morrison, Joplin, Hendrix, y K. Cobain...cada uno en su momento, aunque los 70 fueron los más delictivos (...)

(...) que juntos componen cada noche, a caballo entre el cielo y el infierno. No se calmaron allí arriba y se disputan por cada verso y por algún que otro solo. Dicen que también hay algún baterista de prestigio, un saxo que parece siempre asustado pero que es muy bonachón y que buscan teclista, no les gustó nada de lo que llegaba, tenía mucho polvo (...)

martes, 6 de enero de 2009

Tocando para las musas

Improvisación. Cuando se falla se aprende. También se piensa rápido.

lunes, 29 de diciembre de 2008

CB

Inspirados en Charles B. introducimos los primeros capítulos de un posible fascículo encuadernado de cuentos rápidos pero no fugaces, por eso de que perdurarán.
LA GORRA TIENE DIEZ COLORES

Es mi amigo, el de la cuarta calle con la tercera avenida. No hay muchos que vivan allí y muchos menos que se atrevan a pasar, por lo que tampoco tendré por qué dar su nombre ya que es obvio que nunca irás a visitarlo. Mi amigo pinta gorras con grafiti. No son muchos sus clientes pero el tampoco pide dinero a cambio, solo acepta favores. Yo acepté ser su amigo y ponerme su gorra cuando voy a visitarlo. El resto de los días, como no podía ser de otra forma la dejo tirada en el primer sitio en el que se me ocurrió dejarla la última vez que tuve que pasar por aquel cruce en el que vive mi amigo. Mi amigo no consume nada, solo prueba cada día alguna cosa nueva. A menudo abandona su esquina y se dirige a la octava avenida para hacerle un favor al acosador de aquel cruce. Creo que desde que este barrio se rige por favores todo tiene mucho más sentido, ahora todos vamos honestos por las calles sin necesidad de tener que fingir, ni nada que se le asemeje. Por suerte hace diez años que me cambié de país, me ligué a una mujer sueca y comparto un desván con un borracho francés. En el fondo aquí todo sigue igual, nadie mira hacia atrás y todo se hace por placer. Tengo un amigo.