jueves, 20 de agosto de 2009

robaste!


pecados capitales. castigos cardinales (en todos los puntos de...).


(volvemos)


miércoles, 19 de agosto de 2009

LO QUE PIENSO MIENTRAS OLVIDAS

La calle San Juan ardió cada dos noches,
¡memorable la memoria de las llamas!
Incendio que, tras ser sofocado
construye establos del recuerdo: cenizas que sustituyen a la paja.


Malhumores fueron navegando solos
por el fondo de la arteria ventricular de la ciudad,
pasando de mañana en tarde por cada solar abandonado.
La victoria de la profunda niebla:

cada dos calles hay bancos anticiclónicos.


Diez milagros iluminados por la senda oscura,
reflejo del mar,
consecuencias y hábitos del interior.
Esculpidos, tatuados y torturados por la libertad:

confianza en proclamas populares adaptadas para los demás.


Secuencia decimal de transiciones espontáneas de meticulosidad. Arde.


Y
doce gotas,
las de mermelada,
las de acompañamiento: azúcar añadido al alba.


Y
doce gotas,
las de mermelada,
las que sacaron polvo al fuego.


De tantas docenas esporádicas
él cedía sus rayos, ocultos.
Masas condensadas de impensable sosiego.


La niebla reniega del mar,
cosas del interior.
Empedrados viscosos después de todo,
después (de todo), sencillo es andar sin pisar,
en esta ciudad de esquinas en las que pensar.

martes, 18 de agosto de 2009

¡Adelante!

“Pero a causa de mi elevado concepto de la literatura consideraba estúpida la costumbre de publicar cualquier cosa, como se hacía en aquellos tiempos, en que un chico de veinte años, autor de un puñado de sonetos, corría de un lado para otro tratando de que alguien se los aceptara para la imprenta. Y si no conseguía encontrar quien se los publicara, pagaba él mismo los gastos de edición... Y así me reservaba." Julio Cortázar.





demipuertaatujardin.mp3 -


Demasiado tarde.MP3 - ddm

(invitamos, para su escucha, a pulsar sobre el título de cada track)

miércoles, 5 de agosto de 2009

De mi puerta a tu jardín

Verano: calor e incendios.

Valoraciones: pensamientos acerca de las consecuencias de nuestros actos. Finalidades: a lo que se llega. Regresiones. Transgresiones. Pasamos de la pole a la tercera fila en un momento y casi no nos damos cuenta. Después, cuando alguien nos hace ver lo que ha ocurrido nos quedamos con cara de poker. Vaya farol, pensamos. No, todo era cierto. ¿De qué estamos hablando?

Hoy nadie lo va a saber.

sábado, 1 de agosto de 2009

Un jueves después de un viernes

(¿Para qué guardar lo que tengo para dar?)

Un jueves después de un viernes

Te pegas. Despégate. Es una orden. No habrá violencia. Ya sabes que sé te puede más lo mental. Ya lo sé, aún así no sería capaz. Lo sé, no se me pasó por la cabeza, sólo por la lengua, bueno, por la cabeza sí, pero apenas era un mero pensamiento, algo leve. Vale, puedes quedarte, pero no vayas luego diciendo que te permito hacer cualquier cosa, sólo son cesiones de libertad que cada cierto tiempo me puedo permitir. Son importantes las distancias en una relación, lo decía mi madre siempre que veía que me iba a echar novia. Ya sé que las viejas teorías no siempre son ciertas, lo sé. Sí, sí que te quiero, no es eso. No me hagas reflexionar acerca de lo cerca que estamos a veces de ser cualquier otra cosa que una pareja. No sé. Ya, no me lo repitas. Bueno, a veces me gusta, a veces no. ¿Quién eres? Perdona, desvarié por segundos, sí, podemos ser amigos, digo, pareja, vale, pégate aquí, en el costado, ah, de acuerdo, si prefieres el hombro puede ser el hombro. Sí, eres lo mejor que me ha pasado nunca, jamás lo puse en duda, nunca te separes de mí, mi amor, mi idílico amor, desde que te vi bajar por esa vereda siempre pensé que seríamos lo que somos. ¿Qué haces encima de mí? No me puedo creer que no te hayas enterado de que no te quiero. Piérdete, vete por dónde has venido. No, por favor, no llores, ya sabes, las distancias, lo decía mi madre. Vale, vale, no haré caso a la tradición. De acuerdo, quédate.