domingo, 13 de diciembre de 2009

Me arde


Vamos a dejar la metáfora:

¿vamos a dejar que se nos muera? la proclama ché guevarista de nuestra mujercita saharaui, recluida entre puertas de embarque entre las Azores y África, por no nombrar a esos que algunos dicen Espania y otros nombran Marrocco...aún quedan personas que se dejan morir por pensamientos, ideales, convicciones, por defensas poblacionales y de la comunidad, aún quedan dos o tres tarados que luchan por el futuro, por las consecuencias, por la sed y el hambre de la multitud...me quema todo eso.

Me arde - Sonando en directo, hace apenas 15 minutos en el Club Ciudad de Buenos Aires, Andrés Calamaro vs 30.000 voces y el doble de piernas.



sábado, 12 de diciembre de 2009

Tú no sabes la chispa que me activa,
yo no se si querría que lo supieras.
Tú no miras las guerras con cara de estupor,
yo me tapo la cara para no escuchar.
Tú te ries y haces gestos y no paras aquí ni allá,
yo me quedo quieto y con miedo, nada de juegos de azar.
Tú con diez minutos tienes seis horas,
yo toda una vida y aún aprendo a comprender.
Tú lo haces y lo acabas,
yo empiezo cada vez que quiero terminar.
Tú me miras y te reafirmas,
yo y mis dudas, yo y sin mí.



viernes, 11 de diciembre de 2009

All in

Ya probé mi chocolate...



Hoy las teclas huelen a mantequilla,
los terrones de azúcar tienen números inscritos,
las divisiones multiplican todo a su paso,
a los túneles sólo se les ve el final,
las maravillas mundiales son infinitas y no siete,
las cucarachas se van de farol
y los faroles siguen alumbrando toda la escena.


jueves, 10 de diciembre de 2009

Los recuerdos

¿Cuántos cerrojos,
cuántas pesadillas,
cuántos diccionarios,
cuántas pastillas,
cuántos cuentos,
cuántas incertidumbres,
cuántos baúles,
si quiera al menos sabes...
cuántos recobecos
tiene la memoria?





martes, 1 de diciembre de 2009

Pastillas piadosas

Demasidos presos hoy duermen (hoy) aquí. Demasiadas deudas contra la salud y otras tantas contra el Estado: ya no quedarán rejas cerrándose a la espalda cuando con el fin de año reaparezcan todas las bondades en una. Después solo habrá que bajar los brazos y esperar que los cauces de los buenos sentimientos vayan al cine de verano cogidos de la mano. Todos ocupados con sus fascículos y sus relatos con sentimientos. La lectura que evoca y que no destruye a casi nadie se apoderará de cada mesilla de noche y ya ni siquiera los refranes populares se referirán a ella para recordar la idiotez del jovenzuelo. Ya sólo quedarán faltos de sentimientos y de conocimientos cuando la cromosómica no les acompañe y el exceso o defecto de carga genómica le juegue una mala pasada; el resto (con su correspondiente mesilla de noche) verán los versos y los textos como la salida y la llegada.


Tal vez, sólo tal vez (y más tarde), pasemos de la mesilla de noche, al salón.