martes, 12 de enero de 2010

No son hermanas la nube y la niebla

Cabe la posibilidad de que haya sonrisas gratuitas en gestos desproporcionados de voluntad y de amitades; de sensaciones perdidas entre tanta nube y tanta niebla del clásico arroyo que la transporta encima suya. Se me antoja sorprenderme en medio de un acto previsible, yo se que siempre vamos a contratiempos pero las caracolas también parecen plantear el dilema del huevo y la gallina con su caparazón: carpichoso el carbonato cálcico, el sílice y las hélices que giran de derecha a izquierda y de nuevo a izquierda. La forma más sencilla es la de ser complejos y siniestros, es por eso que visto de negro y naranja, que tú me regalas pulseras de cuero, pinchos y flores, que parpadean los semáforos cuando se apagan y se ponen verdes. Tampoco sorprende jugar a escondites con luz en tiempos en los que parece que el miedo tiene nombres bursátiles y la felicidad se resume en quince o veinte papeles verdes con una numeración de dudosa comprensión.






viernes, 8 de enero de 2010

Señales: mitades de verdades


Somos observadores, nos miramos en cada espejo que pasamos. Ayer te observabas con esmero cuando se cayó la esquina de una cornisa de uno de los comercios que tenías a tu espalda. Una señal. Somos merodeadores, andamos de aquí para allá. En una esquina de Brooklyn consultábamos el mapa de metro para intentar conseguir llegar a nuestro destino antes de la hora a la que cerraban los restaurantes, momento en el que divisé una publicidad de nuestro lugar preferido a donde ir a tomarnos unas chips y algunos otros lujos anglosajones. Una señal. Perdiendo un poco de paciencia me marché corriendo de aquella masa humana pero me choqué en mi huida con aquella mujer tan bella, me recordaba a mi psiquiatra. Una señal. Pasa un avión de una compañía nacional por encima de tu cabeza; lo miras y la nube que tiene al lado te recuerda a las figuras que tanto le gustan a tu hermano, esas muñecas moldavas de tantos colores. Una señal, es el día de su cumpleaños y estabas escasa de ideas.


Hoy enciendo la televisión y está empezando el telediario. No creo en las señales.





martes, 5 de enero de 2010

Calle Real del Alosno

Berto!
Tu que hablas de chicas de diecisiete que se peinan en los charcos y yo que te escucho con respeto... Ni me importa quien eres pero yo tengo claro que cantas bien, tu también lo sabes. Los versos casi siempre te acompañan y supongo que arriesgaste en ese proyecto, te escribo con respeto puesto que te escucho cada diez semanas pero me das buenos recuerdos y me haces olvidar metáforas y trenes que se estrellan, aunque tu a veces recurras a ellos. Ten cuidado con la manzana, la gravedad siempre tan caprichosa y Newton tan embustero. No se si somos dos idiotas con suerte pero la suerte es una idiota que a veces nos acompaña, otros les llaman trabajo y yo le llamo sacrilegio celestial (?). Si, ya se que me confundo en infinitos destinos, que me pierdo en barrizales recién regados; el nuevo foso de la nueva corte, ya no tan celestial como antes.

En la Calle Real del Alosno se confunden aun los quejios de Camarón con los de cualquier otro impostor que solo amaga ser algo, ese soy yo.

lunes, 4 de enero de 2010

10´s

Adios a la decada de JacksonVsTwinTowers.

sábado, 2 de enero de 2010

¿Cómo escribir sobre un sentimiento?

Si observamos las descripciones literarias, a menudo vemos profundas reflexiones acerca de sentimientos de personajes de la vida real o de ficción, tratándose a veces de transcripciones de las palabras dichas por los susodichos. Sin embargo, siendo escépticos, podemos resumir todo eso como meras aproximaciones a la realidad, meras ideas y comparaciones de determinadas sensaciones que en un momento puntual atravesaron nuestro cerebro. Generalmente se resume todo en felicidad, tristeza, agonía, apuro...pero la realidad va más allá y no hay dos alegrías iguales ni dos lloros parecidos; cada uno motivado por una causa y cada uno en un contexto histórico y aprensivo que se aleja, por suma de factores en un gran trecho de lo que pudo darse en cualquier otro momento. Tal vez, y sólo basándome en esta teoría acerca de lo que se podría definir como "literatura sentimental", calculo que habrá que intentar, a lo sumo, intentar aproximar al lector a estos sentimientos con metáforas o símiles de una realidad conocida por todos, que nunca será real, pero tal vez, sea algo, que ya es mucho.