viernes, 13 de julio de 2012

¡Uno cree que cuando algo se termina es como uno lo imagina y nada más!

SER

o

TONINA.

miércoles, 11 de julio de 2012

Cuando el que escribe es ágil no tiene por qué mirar la curvatura de las vías. Las tabernas se llenaron de fuegos artificiales que golpeaban en el techo y terminaban por quemar las pieles vivas de los animales humanos que allí estaban. La fiesta no paró para tomarse un respiro y hasta las máximas lechugas terminaron por entender cual era el fin de todo aquello. Las plumas ágiles que siempre nos hicieron sentir emoción, los Charles, Garcías y Quevedos. No podría entenderte, a ti maldita vida, sin los textos que nos hicieron sentirnos vivos, ni sin las creaciones que nos persiguen durante tantos años. Nadie podría decir que los momentos son ágiles, nadie entendería mareas derrumbándose en laderas de montañas de interior, si nadie lo hubiera redactado. Nadie podría dedicarse a recoger nenúfares en lagos helados de alta montaña. Nadie perseguiría a la alegría si no fuera porque la risa tenía una cita a medias tintas con la hermana gemela de la locura. Que hoy se acuesten temprano los borrachos, que se levanten los dormidos para tomarse otra copa más.

domingo, 8 de julio de 2012

Vamos perdiendo fuelle y lo vamos recuperando. Casi siempre estamos pendientes de lo que ganamos y perdemos, a cada instante y en cada detalle, es así. Sin embargo el global se nos difumina como una colilla encendida en un callejón. Todo va pasando y yo le digo adiós a todas esas palomas blancas que atravesaron por delante mía, sin rencor y con felicidad. Todo va pasando y ya no recuerdo cual era el orden lógico de las cosas, pero no hay problema; los puzzles se pueden volver a armar. Me dan igual los disparos si me dejan con un hilo de vida, que me cosa el viento.

sábado, 7 de julio de 2012

Qué faros, que bien veo el camino.
Qué deslumbrante tu sonrisa, qué continua.
Qué me dices que yo te escucho.
Que nos vamos que ya estamos llegando, qué bien veo tus luces.
Las nubes ya no nublan, los soles calientan en su justa medida, las lluvias no empapan, si acaso mojan.
El tiempo ronda por laberintos rosados y la soledad es esa señora de enfrente, en el último vagón.


martes, 3 de julio de 2012

Es verdad que no dormí ni de día ni de noche, es verdad que rompí el tiempo en diez y que me olvidé de donde estaba y a donde tenía que llegar cada día. Es cierto que decidí asesinarme y no pararme a pensar en las consecuencias. No miento al decir que la locura fue parte de mis momentos y que la suerte fue mi hermana gemela, dejándome sobrevivir. Pero ahora todo cambió. Las flores tienen bastantes colores, las carreteras están llenas de rectas y los hogares mantienen la temperatura adecuada. Que nadie me pida ser normal ni diferente, que nadie me pida escuchar el río que está cerca del mar si es que no quiero hacerlo. Gracias a la vida, que me ha dado tanto.