lunes, 13 de abril de 2015

Viernes

Las cosas sufren con el tiempo,
como la edad del viejo blusero;
el amor,
o las canciones oxidadas por la multitud.

La distancia acorta recorridos,
se acuerda de la nostalgia y dibuja paisajes de plastilina,
mi caballo de cartón pintado por seis niños,
mi equipo preferido perdiendo finales ya ganadas.

El momento exacto ya ha terminado,
y los segundos me dicen adiós sin mirar atrás:
¡qué falta de respeto!
Me siento a pensar en medio de esta locura,
dices que no me entiendes,
yo te digo que jamás volveré a dormir, es viernes.

lunes, 6 de abril de 2015

Si fuimos dos montañas compartiendo valle,
¿cómo cinco meses destruyen lo que miles de años formaron?
Si adoraste a mis dioses de vez en cuando,
¿cómo te transformas con el primer monje que te vino a contar?
Andar es el principio de echar a rodar,
telonear tus pasos con una mirada sutil,
levantar la falda que oculta tu mirada baja;
resucitar los pasos mal dados,
¿cuántas caras tiene el dado que gobernará nuestro deshielo?
Nieva y ya empieza de nuevo el invierno semestral.

miércoles, 18 de marzo de 2015

778 razones para parar de andar,
pues 779 caminos más me rodean.
Saber decir que no es también aceptar
al igual que cantando despacio se puede resumir rápido toda una vida.

jueves, 5 de marzo de 2015

He leído mucho sobre ti últimamente. Todos esos versos perdidos y las páginas mojadas por cualquier grifo abierto durante una noche más de desenfreno. He esculpido monumentos que luego tiré brutalmente contra el suelo, y los pedazos en su conjunto eres tú. Te he mirado de frente a frente casi siempre con música muy fuerte mientras intentaba recordarte cerrando los ojos en mi mirar. Sin querer, pero con muchas ganas, he intentado entenderte y luego, después de seguir leyendo, me he matado y no he vuelto a nacer, y es por eso por lo que para siempre quedaré en un rumbo errado.

lunes, 2 de marzo de 2015

Me moriré de mi cirrosis elaborada con cariño y tiempo,
de tus pasos de bailarina nerviosa,
de tu mirada desierta en mi multitud de prisas y agobios.
Moriré de un último sorbo adulterado,
de beber de tu vaso día tras día aún ya contigo en otras nubes,
de jugar a las ruletas rusas en estepas heladas.