778 razones para parar de andar,
pues 779 caminos más me rodean.
Saber decir que no es también aceptar
al igual que cantando despacio se puede resumir rápido toda una vida.
Hay escritores en el olvido y olvidados secretos por escribir. Hay conocidos escondidos y gente escondida para no ser reconocida.
miércoles, 18 de marzo de 2015
jueves, 5 de marzo de 2015
He leído mucho sobre ti últimamente. Todos esos versos perdidos y las páginas mojadas por cualquier grifo abierto durante una noche más de desenfreno. He esculpido monumentos que luego tiré brutalmente contra el suelo, y los pedazos en su conjunto eres tú. Te he mirado de frente a frente casi siempre con música muy fuerte mientras intentaba recordarte cerrando los ojos en mi mirar. Sin querer, pero con muchas ganas, he intentado entenderte y luego, después de seguir leyendo, me he matado y no he vuelto a nacer, y es por eso por lo que para siempre quedaré en un rumbo errado.
lunes, 2 de marzo de 2015
Me moriré de mi cirrosis elaborada con cariño y tiempo,
de tus pasos de bailarina nerviosa,
de tu mirada desierta en mi multitud de prisas y agobios.
Moriré de un último sorbo adulterado,
de beber de tu vaso día tras día aún ya contigo en otras nubes,
de jugar a las ruletas rusas en estepas heladas.
de tus pasos de bailarina nerviosa,
de tu mirada desierta en mi multitud de prisas y agobios.
Moriré de un último sorbo adulterado,
de beber de tu vaso día tras día aún ya contigo en otras nubes,
de jugar a las ruletas rusas en estepas heladas.
viernes, 27 de febrero de 2015
C'est la vie
Fuego viví:
los días se quemaban y yo ardía aún más.
Te recordaba siempre que pensaba,
y a veces pensaba que no te podría olvidar.
Te pedí jugar a repetir el juego,
fue todo muy salvaje y ahora ya (…)
La pasión: mi verdugo y eso que a veces madrugo,
Dios no me ayuda y yo no te escucho.
El viento volvió el siguiente septiembre:
el frío de la mañana ya era de todo el día,
las luces cegaban y yo siempre tan sólo,
acompañado.
¡Volver a nacer!
los días se quemaban y yo ardía aún más.
Te recordaba siempre que pensaba,
y a veces pensaba que no te podría olvidar.
Te pedí jugar a repetir el juego,
fue todo muy salvaje y ahora ya (…)
La pasión: mi verdugo y eso que a veces madrugo,
Dios no me ayuda y yo no te escucho.
El viento volvió el siguiente septiembre:
el frío de la mañana ya era de todo el día,
las luces cegaban y yo siempre tan sólo,
acompañado.
¡Volver a nacer!
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