sábado, 1 de agosto de 2009

Un jueves después de un viernes

(¿Para qué guardar lo que tengo para dar?)

Un jueves después de un viernes

Te pegas. Despégate. Es una orden. No habrá violencia. Ya sabes que sé te puede más lo mental. Ya lo sé, aún así no sería capaz. Lo sé, no se me pasó por la cabeza, sólo por la lengua, bueno, por la cabeza sí, pero apenas era un mero pensamiento, algo leve. Vale, puedes quedarte, pero no vayas luego diciendo que te permito hacer cualquier cosa, sólo son cesiones de libertad que cada cierto tiempo me puedo permitir. Son importantes las distancias en una relación, lo decía mi madre siempre que veía que me iba a echar novia. Ya sé que las viejas teorías no siempre son ciertas, lo sé. Sí, sí que te quiero, no es eso. No me hagas reflexionar acerca de lo cerca que estamos a veces de ser cualquier otra cosa que una pareja. No sé. Ya, no me lo repitas. Bueno, a veces me gusta, a veces no. ¿Quién eres? Perdona, desvarié por segundos, sí, podemos ser amigos, digo, pareja, vale, pégate aquí, en el costado, ah, de acuerdo, si prefieres el hombro puede ser el hombro. Sí, eres lo mejor que me ha pasado nunca, jamás lo puse en duda, nunca te separes de mí, mi amor, mi idílico amor, desde que te vi bajar por esa vereda siempre pensé que seríamos lo que somos. ¿Qué haces encima de mí? No me puedo creer que no te hayas enterado de que no te quiero. Piérdete, vete por dónde has venido. No, por favor, no llores, ya sabes, las distancias, lo decía mi madre. Vale, vale, no haré caso a la tradición. De acuerdo, quédate.

jueves, 30 de julio de 2009

1994

1994

Él. Su reloj sincronizado con el campanario. No era hora en punto. Ella. Abogada pretérita. Cielo dorado. Cantos callados. Escena de amor. Miradas de otro planeta. Sonrisas de saltar de valle en valle. Sonidos. Ruidos. Qué importan. Sirenas. Ruidos. Qué importan. Murallas. Ráfagas. Qué importan. Escena de amor. Siluetas eternas. Corazones endiablados. Escena de amor. Avisos de inminencia. Carreras. Ruidos. Sirenas. Tabiques débiles. Tejados de mantequilla. Silencio. Ruidos. Gritos. Dos miradas. Una escena de amor. Timbre. No hay nadie. Nadie abre. Una escena de amor. Derrumbe. Gravedad. Una escena de amor. Polvo en las pieles. Ausencia de dolor. Ciudad y soledad. Silencio. Silencio. Silencio. Una escena de amor. Desamparo. Omisión. Horas. Compañía. Dos. No se olvidan. Se recordarán. Una sirena. Silencio. Silencio. Dos enamorados. Miradas. Temor. Miedo. Lágrimas. Abrazos. Oscuridad. Escombros. Atrapados. Auxilio. Aire que silba. Cansancio. Hambre. Sed. Dos miradas. Dos enamorados. Oscuridad. Silencio. Peligro. Miedo. Disparos. Últimos gritos. Asedio. Estado de sitio. Escombros. Último abrazo. Lágrimas. Una muerte. Lágrimas. Un enamorado. Silencio. Lágrimas. Auxilio. Maniobras. Intentos. Erráticos. Silencio. Palabras. Intentos. Dolor. Intentos. Erráticos. Un enamorado. Lágrimas. Resistencia. Aguante. Oxígeno. Supervivencia. Auxilio. Motores. Maniobras. Desamparo. Impotencia. Persistencia. Cansancio. Sudor. Relajación. Lágrimas. Escombros. Soledad. Dos cuerpos. Una vida. Dos amores. Un enamorado. Cuatro ojos. Una mirada. Pieles. Frío. Calor. Silencio. Maniobras. Esperanza. Desconsuelo. Luz. Aire. Cansancio. Decaimiento. Fuerzas. Ansias. Desvanecimiento. Suspiro. Preguntas. Silencio. Preguntas. Silencio. Silencio. Ruido. Preguntas. Silencio. Enamorado. Muerte. Silencio. Silencio. Silencio.

viernes, 17 de julio de 2009

jueves, 9 de julio de 2009

09/07/09

TEXTO PARA FRAKTAL


"Si para que algo sea inmortal no debe de nacer, Jacko, Jackson, MJ, Michael, está aún por ser fecundado, y consigo el pop. Si somos huérfanos de mente es fácil gritar pederasta, sucio, maleante y, tal vez en México, pendejo (corríjanme si me equivoco). Es probable que haya hecho falta no estar ya en medio de la farándula para que los jóvenes acusadores comiencen a reafirmar que su único deseo era dejar de ser pobres, a costa de un rico demasiado Peter Pan para permitir volar a su maldad.

Entre lamentos y rutinas, entre silencios y cortinas de habitaciones que pasan de vivas a muertas en segundos; el rock no mira dos veces hacia atrás, toca en festivales para gente que iba a escuchar jazz y hace el amor con un blues en la sala de espera de cualquier aeropuerto. Canta los tangos de espalda porque es vergonzoso y juega a ser flamenco cada dos noches, en medio de cinco o seis días, que lo atraviesan.

Si el rock nunca muere tal vez nunca nació o, por qué no, tal vez se reinventa en cada atardecer con los suspiros de los transeuntes que apurados llegan a casa, con las guitarras desafinadas que suenan bien, con las cosas que se quieren decir y no se sabe cómo..."




lunes, 6 de julio de 2009

El sol y la luna

No hay que ser Marlon Brando ni Thelonious Monk para que la crisis de la composición llegue a nuestras mentes. Desde la falta de ideas para contar nuevas historias al amigo de toda la vida, hasta el maître que ya no recibe de manera peculiar a cada cliente y se amolda a un patrón que no le aporta satisfacción emocional.

Qué buenos días cuando amanece con la luna y el sol juega al muss ...¡con algunas!