Hay escritores en el olvido y olvidados secretos por escribir. Hay conocidos escondidos y gente escondida para no ser reconocida.

viernes 17 de julio de 2009

hello from Croatia

jueves 9 de julio de 2009

09/07/09

TEXTO PARA FRAKTAL


"Si para que algo sea inmortal no debe de nacer, Jacko, Jackson, MJ, Michael, está aún por ser fecundado, y consigo el pop. Si somos huérfanos de mente es fácil gritar pederasta, sucio, maleante y, tal vez en México, pendejo (corríjanme si me equivoco). Es probable que haya hecho falta no estar ya en medio de la farándula para que los jóvenes acusadores comiencen a reafirmar que su único deseo era dejar de ser pobres, a costa de un rico demasiado Peter Pan para permitir volar a su maldad.

Entre lamentos y rutinas, entre silencios y cortinas de habitaciones que pasan de vivas a muertas en segundos; el rock no mira dos veces hacia atrás, toca en festivales para gente que iba a escuchar jazz y hace el amor con un blues en la sala de espera de cualquier aeropuerto. Canta los tangos de espalda porque es vergonzoso y juega a ser flamenco cada dos noches, en medio de cinco o seis días, que lo atraviesan.

Si el rock nunca muere tal vez nunca nació o, por qué no, tal vez se reinventa en cada atardecer con los suspiros de los transeuntes que apurados llegan a casa, con las guitarras desafinadas que suenan bien, con las cosas que se quieren decir y no se sabe cómo..."




lunes 6 de julio de 2009

El sol y la luna

No hay que ser Marlon Brando ni Thelonious Monk para que la crisis de la composición llegue a nuestras mentes. Desde la falta de ideas para contar nuevas historias al amigo de toda la vida, hasta el maître que ya no recibe de manera peculiar a cada cliente y se amolda a un patrón que no le aporta satisfacción emocional.

Qué buenos días cuando amanece con la luna y el sol juega al muss ...¡con algunas!

martes 23 de junio de 2009

La rebeldía

¡Qué rebeldía!

Te dije que no te quemaras, ¡qué te ibas a quemar!
te dije que no saltaras, menudas piernas de algodón...
Me contaste que ibas a la guerra,
suerte que te resignaras antes de que me enviaran el roble rectangular.

Las hojas eran campos de fresas
pero tú decías que eran sólo hojas.
¡No me dejaste quedarme en mi cosas!
Que de pena no vivo solo podría decirlo yo.

Abortos de rosas, miel de rumiante, casos perdidos.
Suelos de escarcha en bailes de salón,
balas perdidas en mundos de paz.
Paz, paz escondida.

Envía, envía lo que quiero recibir.
Es cierto, sólo deseaba un ingreso en mi cuenta corriente.

jueves 11 de junio de 2009

Josefine

Yo tenía 7 años cuando fuimos a ver el mar por primera vez. Nunca antes lo había visto con mis propios ojos pero era como imaginaba. Ella me preguntó que si sabía quienes eran los peces, los animales que poblaban esas inmensas aguas. Asentí mientras pensaba: "¡No soy tan idiota, tengo 7 años! El mar también está en los libros..."

Ella había cumplido los 70 hacía más de un lustro y aún siendo una mujer contratada por la familia me había acompañado en mis quehaceres diarios en todos y cada uno de los días que transcurrieron desde mi segundo cumpleaños, o eso cuentan.

Murió tres años después de aquel primer viaje al mar. La fui olvidando progresivamente. Entré en la pubertad con unos leves pensamientos sobre su persona y me acerqué a la mayoría de edad veraneando una vez al año en unas orillas que, por juicio de mi cerebro, parecían haberse tragado la relevancia de ciertas cosas pasadas.

Un día comí mantequilla de cacahuete pensando que eran tacos de turrón blando. De repente recordé que odiaba esa mantequilla. Ese día me gustó. Ella siempre defendía con ilusión y fervor la mantequilla de cacahuete que se hacía en su pueblo, una aldea que rodeaba un embalse natural de la costa oeste del país. Desde ese día comencé a recordar. Recordé el sonido de su flauta todas las mañanas para despertarnos, cada día elegía la melodía perfecta para recibir al nuevo día, según la hora, el tiempo...Recordé el sudor por su espalda mientras nos llevaba de aquí para allá y su mirada paciente ante cualquier situación de lloro infantil desenfrenado. Rememoro sin esfuerzo cómo cada Navidad sus regalos se acompañaban de un sobre verde y rojo que contenía un poema infantil. Aún recuerdo que me importaban más sus versos que el regalo al que acompañaban, algo impropio para la edad. No necesito hacer esfuerzo para que vengan a mi esas palabras:

Para el pan, el panadero,
para la fruta, el frutero,
para el sol, el sombrero,
para la lluvia el chubasquero,
para no perder el dinero...¡el monedero!
¡A ver quién compra primero!
Josefine.